Entradas

Mostrando entradas de 2026

Sepultan la realidad (16)

Imagen
Entierran la verdad Lejos de magnificar la declaración de Liliana García, esposa del doctor Acosta —principal sospechoso por el severo método de las inferencias—, la Procuraduría prefirió enderezar el rumbo del expediente hacia el blanco más cómodo: Guadalupe de la Peña. Aquella tarde, en los fríos separos de la Policía Judicial, la fiscalía la sometió a más de seis horas de interrogatorio, como quien mete a una mujer en un horno lento con la esperanza de que se quiebre. El fiscal, con la paciencia de un verdugo metódico, le disparó ciento veintisiete preguntas. La mayoría no nacían de la investigación, sino del pantano de los mitotes, de los rumores pagados, de las inserciones venenosas que los medios reproducían como verdades evangélicas. El propósito era claro y antiguo: enfurecerla, hacerla hervir hasta que reventara y se declarara culpable, tal como había logrado antes con Azucena Mendía, a quien el mismo fiscal había señalado como asesina del gringo Stanley Clayton en una re...

Evidencia real (15)

Imagen
Evidencia real El 11 de agosto de 1995, bajo la luz enferma de los fluorescentes de la Procuraduría, Liliana García Robles fue puesta ante el agente del Ministerio Público como quien presenta una pieza de ajedrez ya movida. Le advirtieron, con voz mecánica, que dijera la verdad y nada más que la verdad, y le recordaron las penas que caen sobre quien miente ante la autoridad. Ese día, en algún lugar de la ciudad, Ricardo Araos, Jorge García y su esposa comenzaron a desconfiar, en silencio, de sus propios cómplices. Liliana habló con la seguridad de quien ha ensayado su papel frente al espejo. Mexicana, nacida en Monterrey, Nuevo León, treinta y dos años, casada con el doctor Alberto Acosta, directora de un jardín de niños. Domicilio: calle Abasolo número 54, conjunto habitacional Banamex, teléfono 30175. Una vida que parecía dibujada con regla y compás. Dijo que el sábado 29 de julio habían ido a una quinceañera en Plaza las Glorias: su esposo, sus hijos y Samantha, la hija de él que n...

Periodista incómodo (14)

Imagen
Capítulo IV El periodista incómodo La Procuraduría de Justicia del Estado se pavoneaba como gallo en corral ajeno. «Un rotundo triunfo», proclamó con voz engolada el titular Fidencio Céspedes ante los micrófonos y las luces frías de la rueda de prensa. Las cámaras devoraban sus palabras mientras, en las sombras, otro relato se tejía con hilos más oscuros. Fue entonces cuando irrumpió, como un fantasma borracho que huía de la jauría perruna de funcionarios públicos, el bohemio Jacinto Romero. Aquel hombre desgarbado, de mirada turbia y lengua afilada, sembró la semilla de la duda en la responsabilidad que con tanto celo querían colgarle a Guadalupe de la Peña Riecke. Porque la vida, en su caprichosa crueldad, teje coincidencias que parecen burlas del destino. Aquella madrugada del sábado 29 de julio de 1995, mientras Edith y Lupita conversaban en las afueras del legendario Squid Roe —ese templo de neón y desenfreno donde la noche de Cabo San Lucas latía con pulso de mar y vicio—, Jacin...