También a periodistas (6)
También a Periodistas En las polvorientas calles de Sudcalifornia, donde el sol caía como una sentencia inapelable sobre los techos de lámina y los corazones marchitos, las vejaciones del pueblo se pudrían en silencio. No eran crónicas de tinta valiente las que llenaban las planas de los periódicos, sino migajas doradas que caían de las manos de los Carrola y de Aristóteles Brutus Lemus. Los comunicadores sociales, con el alma vendida a bajo precio, se agachaban a recogerlas como perros famélicos. Los menos, los que aún conservaban un resto de dignidad, callaban porque el cañón de una pistola les susurraba al oído que la verdad tenía precio de sangre. Fue en aquel edificio de la Asociación de Prensa y Radio —la APYR—, bajo la mirada cansada del profesor Enrique Nava Moreno, donde Alberto González, periodista de El Sudcaliforniano, se atrevió a tender la trampa. Invitó a Miguel Ángel, comandante de la Policía Judicial Federal, a una entrevista que prometía ser un duelo de preguntas af...