Novela de Los Carrola's
Prólogo En el corazón turbio de la contienda por la gubernatura de Baja California Sur, donde las balas y los votos se confunden en la misma danza macabra, el equipo de Francisco Ismael Cotoño Berdejo, bajo el mando férreo de Fidencio Díaz Zapata, adquirió hasta el último ejemplar de la primera edición de Los Carrola. No eran libros: eran munición. Un número limitado de volúmenes que sirvieron para “amarrar” lo que había que amarrar, para engrasar engranajes invisibles y tejer una red de influencias que descendía desde los dirigentes sindicales, caciques de colonias, líderes de organizaciones sociales, clubes, logias, sectas y colegios, hasta llegar al último de los “yerbas”, como se llama con desprecio popular a quienes forman la carne de cañón de los rebaños electorales. Según el testimonio del representante del Gobierno de Baja California Sur en la Ciudad de México, Wenceslao Conrado, y de algunos soldados que aún orbitaban en torno al guerrillero Osvaldo Díaz Zapata —hermano de Fi...