Políticos ególatras (3)
INTERMEDIO FILOSÓFICO: La fábrica de feligreses (Por qué los mortales adoran estatuas de barro) He hecho una pausa en mi caminata. Apagué mi linterna, me senté en la acera junto a mis perros y me puse a observar a la multitud que corría de un lado a otro, pegada a sus pantallas, persiguiendo los discursos del Político o los tuits del Gurú. Cualquiera pensaría que el único culpable de la egolatría es el loco que se sube al pedestal. Pero os voy a contar un secreto que aprendí en Atenas y que sigue siendo dolorosamente cierto hoy: un dios de pacotilla no nace solo; lo fabrica la pereza de los hombres. El ególatra es una criatura patética, pero el feligrés que se arrodilla ante él es el verdadero motor del absurdo. ¿Por qué los seres humanos modernos, que presumen de haber llegado a la Luna y de descifrar el genoma, siguen buscando amos a los que adorar? 1. El pánico a la intemperie (La comodidad del dogma) Pensar es un trabajo pesado. Analizar los grises de la realidad, dudar de las...