Informe del cateo (17)
Informe del cateo Aquel día en que irrumpieron en la casa de Lupita como lobos en redil ajeno, los peritos recogieron, con manos enguantadas de burocracia, objetos y prendas de la dama para someterlos al frío escrutinio del laboratorio. De todo aquel botín doméstico, sólo una manchita diminuta de sangre —apenas un suspiro carmesí, como el pinchazo de una aguja de coser en la yema de un dedo distraído— apareció en el mapeador blanco de mango de acero. El trapeador permaneció mudo, el cinto de piel café no delató nada, los zapatos crema guardaron silencio, los huaraches de corcho con correas café tampoco hablaron, ni las cinco toallas de papel, ni el bote blanco de plástico, ni la toalla azul que colgaba como bandera rendida. Tantos objetos analizados, tanto afán de encontrar una gota que condenara, y tan poca sangre hallada. Se evidenciaba, en esa escasez casi insultante, que la fiscalía pretendía darle con todo el peso del Estado a la indefensa mujer, como quien azota un yunque con...