Los mentirosos (1)

Para lograr una novela de ficción eficaz con base en hechos reales, el secreto de la sátira es la clave romana (roman à clef). Consiste en cambiar los nombres de los personajes y lugares por apelativos ridículos o hiperbólicos, pero dejando las pistas suficientes para que el lector identifique inmediatamente quién es quién.
------------------------------ El Elenco de la República de la Simulación "El Iluminado del Púlpito" / "El Oráculo del Alva" (Andrés Manuel): El líder supremo que gobierna a base de parábolas, pañuelos blancos y "otros datos", cuya mayor habilidad es saberlo todo pero jamás ser responsable de nada. "La Heredera del Eco" / "La Científica del Silencio" (Claudia Sheinbaum): La sucesora que replica el tono de voz, los gestos y los ademanes del líder, atrapada en el dilema de tener que "no saber nada" de lo que hereda. "El Alquimista del Senado" / "El Monreal de las Sombras" (Ricardo Monreal): El operador político que teje acuerdos en lo oscurito, escribe libros que nadie lee y siempre encuentra la forma de caer parado. "El Tribuno del Megáfono" (Gerardo Fernández Noroña): El gritón oficial del régimen, experto en el teatro de la indignación y en reclamar privilegios mientras se dice defensor del pueblo. "El Profe del Desierto" (Víctor Manuel Castro Cosío): El gobernante nostálgico que prefiere dar discursos folclóricos y culpar al pasado antes que resolver la falta de agua. "El Patriarca del Cártel de la Tinta" (Rubén Rocha Moya): El personaje sombrío envuelto en intrigas, que jura que estaba de vacaciones en Disneylandia justo el día en que se desató el caos en su estado. "La Alcaldesa del Oasis Seco" (Milena Quiroga): La gobernante local experta en inaugurar obras cosméticas mientras las tuberías de la ciudad solo emiten eco. "El Guardián del Tubo Vacío" (Abimael Ibarra del SAPA La Paz): El burócrata del agua, encargado de dar conferencias técnicas hipercomplejas para explicar el Gran Misterio de por qué hoy tampoco hay tandeo. "La Bahía de la Paz Exangüe" (La Paz, BCS): El escenario donde la población vive al ritmo del tandeo y las promesas de la transformación. ------------------------------ Propuesta de Estructura: "La Danza de los Ciegos Voluntarios" El hilo conductor de la novela puede ser "El Gran Acueducto de la Purificación": una megaobra prometida para llevar agua a La Paz que, tras miles de millones gastados, termina siendo un tubo de cartón. Cada personaje se deslinda del fracaso usando la estrategia del "yo no sabía". Capítulo 1: El Arte de la Amnesia Omnipresente (El Inicio) El libro abre en el Palacio de los Espejos. El Oráculo del Alva da su conferencia matutina número diez mil. Jura que la corrupción se terminó porque él ya se limpió las manos. Cuando un reportero le pregunta por qué el dinero del agua de la península desapareció, el Oráculo sonríe, saca un amuleto y dice: "Yo tengo otros datos, el pueblo está feliz y cantando". Capítulo 2: La Sucesión del Eco La Heredera del Eco toma el mando. Cuando la crisis del agua estalla y la península se seca, ella da una rueda de prensa con la misma postura rígida de su mentor y declara: "Estamos analizando científicamente el desabasto. Yo no estaba enterada de que los tubos eran de cartón, eso corresponde a la administración pasada... de la cual yo era parte, pero no me informaron". Capítulo 3: Las Sombras y los Gritos Mientras El Alquimista del Senado negocia una ley para declarar que el aire seco es equivalente al agua, El Tribuno del Megáfono arma un escándalo en un restaurante de lujo porque el agua mineral no es "del pueblo", distrayendo a la opinión pública de la verdadera crisis. Capítulo 4: El Festín del Desierto (El Bloque de BCS y Sinaloa) Nos trasladamos al sur de la península. El Profe del Desierto da un discurso de tres horas sobre la revolución mientras los ciudadanos cargan cubetas. A su lado, El Patriarca de la Tinta llega sudando, jurando ante los tribunales que él no vio ningún camión sospechoso porque ese día estaba en un universo paralelo. En la capital del estado, La Alcaldesa del Oasis Seco corta el listón de un parque sin árboles, mientras El Guardián del Tubo Vacío publica un video en redes sociales explicando con gráficas de colores que los ciudadanos no tienen agua debido a la "física neoliberal de las moléculas". ------------------------------ Capítulo 1: El Gran Espejismo de la Bahía Exangüe La brisa del Mar de Cortés golpeaba el malecón de La Paz con un olor a salitre y a promesas evaporadas. En el palacio de gobierno, el aire acondicionado zumbaba a máxima potencia, protegiendo a los funcionarios del calor implacable de la Baja California Sur, un calor que abajo, en las colonias populares, derretía el asfalto y la paciencia de los ciudadanos. En la plaza principal, una multitud rodeaba el templete. Los rostros estaban sudorosos, pero no por el fervor revolucionario, sino por la caminata cargando baldes vacíos. Al micrófono estaba El Profe del Desierto, con su guayabera impecable y esa voz de maestro rural que pretendía calmar la sed con anécdotas de la Revolución. —¡Compañeras, compañeros! —bramaba El Profe, agitando un brazo hacia el horizonte reseco—. El agua es un derecho, no una mercancía del pasado neoliberal. Estamos transformando el estado. Los conservadores quieren hacernos creer que la escasez es culpa nuestra, pero yo les digo: ¡recibimos unas tuberías malditas, unas tuberías llenas de egoísmo burgués! Abajo, entre la multitud, un ciudadano levantó una cubeta de plástico azul, completamente seca. —¡Profe, en la 8 de Octubre llevamos tres semanas sin que caiga una gota! —gritó. El Profe sonrió con paciencia infinita, ajustándose los lentes. —Hay que tener fe en el proyecto, mi estimado. El agua viene en camino. Estamos descolonizando los acuíferos. Además, yo no estaba enterado de que la presión era tan baja en su colonia; mis secretarios me reportaron ayer que los tanques estaban rebosantes. Vamos a investigar quién nos está boicoteando desde las sombras. A unos metros, aplaudiendo con una sonrisa ensayada ante las cámaras de los celulares, se encontraba La Alcaldesa del Oasis Seco. Su especialidad no era la hidráulica, sino la estética del bienestar. Mientras El Profe hablaba de la historia, ella revisaba en su mente el diseño del próximo espectacular donde aparecería inaugurando una llave de agua pública... aunque la llave no estuviera conectada a nada. Para La Alcaldesa, gobernar era un asunto de narrativa visual. Dos días antes, ante las quejas comunitarias, había declarado a la prensa local con total frescura: "La Paz está más viva que nunca. Yo personalmente recorro las calles y veo las plantas verdes. No tenía conocimiento de que el tandeo general hubiera fallado; a mí el director de SAPA me firma cada semana que el flujo es constante. Debe ser un problema de percepción de los vecinos". Detrás de ella, sudando frío y sosteniendo una carpeta llena de gráficas incomprensibles, se escondía El Guardián del Tubo Vacío, el flamante director del Sistema de Agua Potable. Su trabajo consistía en el arte supremo de la explicación científica del vacío. Cuando los reporteros lo acorralaban, el Guardián desplegaba un mapa de la ciudad iluminado con colores fluorescentes. —Miren ustedes —explicaba El Guardián, señalando una línea roja que cruzaba la ciudad—. El líquido vital está atrapado en un fenómeno de resistencia molecular debido al calor de la oposición. Físicamente, el agua existe en el tubo, pero se atomiza antes de llegar a las llaves debido a la presión atmosférica del escepticismo ciudadano. Yo no puedo saber qué pasa dentro de cada casa. Mi responsabilidad llega hasta la válvula principal, y la válvula, según mis datos, está psicológicamente abierta. El tandeo en La Paz se había convertido en un mito urbano, una leyenda similar a la de la Mona Lisa o la Atlántida: todos hablaban de él, pero nadie lo había visto. Mientras el trío dinámico de la política local se deslindaba en el templete repitiendo al unísono el mantra del "no sabía, no me informaron", los camiones cisterna de los contratistas privados —los verdaderos dueños del negocio de la sed— cobraban fortunas en las colonias de la periferia. Y en medio del mitin, un murmullo recorrió a la comitiva oficial. Una llamada urgente entraba desde el centro del país. El mismísimo Oráculo del Alva mandaba preguntar desde su púlpito nacional por qué la gente de la península se estaba quejando tanto, si él ya había decretado en la televisión que la felicidad era obligatoria y que el agua ya no se le negaba a nadie. ------------------------------

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