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Mostrando entradas de mayo, 2026

Objetividad (2)

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11.11 Otro hecho objetivo en la práctica de la objetividad es que la perfección es la más rara de las virtudes: Escribimos un artículo sobre esta poco conocida verdad hace algún tiempo. Su título fue "EI mito de la perfección”. lo hicimos porque pensamos que la mayoría de la gente no se percata de que la perfección está fuera del alcance del individuo promedio en esta vida. En él hicimos notar que ”Un patrón humano espera y exige resultados; Dios todopoderoso espera y exige sólo un esfuerzo sincero - buena voluntad-. Muchos problemas emocionales son fraguados al esperar demasiado de nosotros mismos en la vida. Y se fraguan muchas dificultades emocionales en los niños al enseñarles a esperar demasiado de sí mismos. Algunas de las metas impuestas a los niños por los padres nunca pueden alcanzarse. No es de sorprenderse que estemos criando individuos más y más neuróticos y frustrados. Dios nos dice que seamos perfectos. Esa es la meta final. Esperamos empezar ahora y obtenerla en la...

Objetividad

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11. PRACTICAR LA OBJETIVIDAD. Creemos que éste es el ingrediente más importante de la higiene mental y emocional, y es una práctica que nos permitirá, más que ninguna otra, mantener o recobrar nuestro sano juicio. Es una práctica fundamental de Recovery Inc. (Recuperación, S.A.) -un grupo de personas que se ayudan entre si para recuperar y conservar el sano juicio-o Dedicaremos mucho tiempo a su discusión. Creemos que es así de importante. Básicamente, el practicar la objetividad significa salirse del “yo.,, nosotros” y ”nuestro., y pensar en términos de .tú”, ”ellos” y .de ellos. Es una práctica de concentración de atención en otros, en cosas fuera de nosotros mismos. Espiritualmente, es el ingrediente más importante de la humildad; ¡físicamente, es la mejor protección para el sistema nervioso. Toda persona grande en la vida lo posee; toda persona de, éxito lo practica. Hace muchos años el que escribe tuvo la oportunidad de pasar algún tiempo con el Dr. Silkworth, el médico que aten...

El narco tocó al PRD (6)

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Queja ante la CEDH En las arenas movedizas de 1994, donde el poder olía a salitre y billetes viejos, Rodolfo Soberanes Acevedo rompió el silencio con voz de hombre que ya no quiere cargar más muertos en la conciencia. Ante la policía judicial del estado declaró que el Director de Gobierno le había ordenado hacer desaparecer al periodista De la Rosa. El precio: tres millones de pesos por convertir en nada a un hombre que se atrevía a mirar donde otros cerraban los ojos. Meses antes, el 20 de noviembre de 1993, la muerte había ensayado su papel. Armando Ojeda de la Rosa, hermano de sangre del periodista, se estrelló en una carretera que parecía hablar con lengua de asfalto. Un leve rumor —afilado como navaja— señalaba que el volante lo movía un agente de Gobernación. La sospecha quedó flotando, como un ave negra sobre el malecón. Diciembre trajo la brutalidad descarada: el secretario general de Gobierno y el director, escoltados por sus esbirros, golpearon a un periodista en la barra m...

El narco tocó al PRD (5)

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Sombras que delatan Cualquier alma que se adentra en los senderos torcidos —hombre, mujer, niño o anciano— comienza a exudar un olor invisible. No es culpa del viento ni del destino: es la carne misma la que traiciona. El rostro se vuelve máscara agrietada, las palabras tropiezan como quien carga un secreto demasiado pesado, las manos tiemblan con la memoria de lo que tocaron. Cree el culpable que camina invisible, pero su sombra ya ha gritado su nombre. Así ocurrió con aquel amigo que, al encontrarse con el otro, quiso fundirse con la tierra. —Hola, ¿qué tal? — ¿Cuál guitarra? —respondió, y en esa sola frase quedó desnudo. En enero de 1976, el Chicle Aviléz bajó del Mustang con la muerte todavía fresca en los faros. Había arrollado a un policía en bicicleta. Al saludarme, su mano transmitió un frío eléctrico, una descarga de culpa que se me clavó en los huesos. Días después, José Rodríguez, el judicial, confirmó con voz baja lo que ya sabían mis nervios: el Chicle traía sangre ajena ...

El narco tocó al PRD (4)

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Parábola del Falso Líder En los días en que Isaías, el vidente de Judá, caminaba entre tronos y cenizas, la nación parecía un cedro robusto bajo el sol: sus ramas cargadas de oro, sus frutos relucientes. Mas el profeta, con ojos que atravesaban la púrpura y el incienso, vio la podredumbre en el corazón de la viña. Los poderosos exprimían el mosto de los pobres, los hombres se embriagaban de vino y de mentiras, las mujeres adornaban sus cuellos mientras el hambre rondaba las puertas del vecino. Invocaban el Nombre de Dios con labios pulidos, pero sus corazones eran sepulcros blanqueados. Isaías no fue siervo de reyes. Sobrevivió a cuatro monarcas, manteniéndose sobrio en medio de la ebriedad colectiva, hasta que sus palabras se volvieron fuego en la boca de Manasés, el rey manchado de sangre inocente. Entonces lo sujetaron entre dos tablones y lo aserraron vivo, como se parte un tronco rebelde. Así muere quien se atreve a nombrar la vileza donde todos celebran la abundancia. En tierra ...

El Narco tocó al PRD (3)

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La Balada del Güero Hambriento En los días de polvo y miseria galopante, cuando el hambre era un lobo que le mordía las entrañas, Leonel Cota Montaño aprendió el arte primero de los sobrevivientes: convertir la necesidad en moneda. Mientras Rosadelia, junto al amante de su propia hermana, “vendía” terrenos como quien reparte naipes marcados, el joven Leonel cobraba su comisión humilde, suficiente apenas para que el motor de su pangón siguiera tosiendo. Cada mañana, ante el buen César Aviléz, llegaban las bujías negras de aceite y el humo denso que brotaba como alma en pena. “¡Ahí viene el carro fumigador!”, reían los amigos con esa risa franca de quien todavía no ha sido traicionado. Era el tiempo en que el PRI paría sus hijos con la generosidad de los poderosos, y Antonio Benjamín Manríquez Guluarte lo rescató de las redes maoístas que amenazaban con matarlo de hambre y de utopía. Pero el lobo, una vez saciado, olvida el olor de la mano que le dio el primer hueso. Leonel creció, y ...

El narco tocó al PRD (2)

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El narco toca las puertas del PRD nacional: la sombra de Leonel Cota y los tentáculos que escalaron hasta el corazón del partido En las arterias turbulentas de la política mexicana, donde las ambiciones se entretejen con el poder como hiedra venenosa, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) —aquel otrora bastión de la izquierda idealista convertido en Morena— ha sentido en su carne el roce helado de los tentáculos del narcotráfico. La llegada de Leonel Cota Montaño a la dirigencia nacional no fue un mero relevo burocrático: fue, según múltiples voces que resuenan en los pasillos oscuros de La Paz y la capital del país, la culminación de una penetración silenciosa, paciente y letal. Como en las mejores tragedias de Shakespeare, el veneno se administra gota a gota, hasta que el cuerpo entero se corrompe. El maletín en “El Taste” Corrían los días iniciales de la campaña por la gubernatura de Baja California Sur cuando, según un documento elaborado por un colaborador cercano —cuyo ...

El narco tocó al PRD

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Prólogo Este libro es un compendio periodístico ilustrado, entresacado de los artículos que el autor consideró más representativos y urgentes de la revista Cárcel Propia, al cumplir sus primeros quince años de existencia. Quince años de ejercicio incómodo, intransigente, dedicado a denunciar sin tregua a los malos políticos, funcionarios públicos y delincuentes de cuello blanco que han convertido el poder en botín personal. En sus primeros días, cuando la revista aún olía a tinta fresca y coraje, “voces amigas” vaticinaron su pronta desaparición. Los más crueles apostaban incluso a que el director aparecería cualquier mañana con la panza verde flotando en algún canal o tirado en un baldío. Tal era el tenor de las publicaciones. Tal era el riesgo. La revista irrumpió con reportajes como “Marihuana en barbacoa” y “Cárcel para un inimputable”, piezas que desnudaron la crueldad sistemática de los agentes de la entonces PGR, la indolencia de los defensores de oficio y la podredumbre instit...