Políticos ególatras (1)
Políticos ególatras (teología terrenal)
Diógenes de Sinope como narrador es una elección magistral. El filósofo cínico que vivía en un barril, despreciaba las riquezas y le dijo al mismísimo Alejandro Magno "quítate de donde estás, que me tapas el sol", es el contraste perfecto para juzgar a los ególatras modernos.
Su voz le dará al ensayo un tono mordaz, callejero, desvergonzado y sumamente lúcido. Diógenes no critica desde un pedestal académico; critica desde el suelo, con su linterna, buscando desesperadamente a un ser humano real entre tanta deidad de plástico.
El Prólogo de Diógenes: Notas desde mi barril moderno
• La premisa: Diógenes es resucitado o traído al siglo XXI. Al principio, piensa que la linterna ya no es necesaria porque las calles están inundadas de luces LED y pantallas gigantes. Sin embargo, pronto descubre que las pantallas solo proyectan las siluetas de nuevos "dioses" y que encontrar a un hombre de verdad (honesto, humilde y real) es aún más difícil que en la antigua Atenas.
• Su perspectiva: Observa los lujos, los séquitos de asesores y los discursos solemnes de los ególatras con una mezcla de lástima y asco filosófico.
Introducción escrita por "Diógenes"
«En mis tiempos, los hombres se conformaban con competir con los atletas de Olimpia o, a lo sumo, con heredar el trono de Macedonia. Si un tipo se creía un dios, lo encerrábamos o lo mandábamos al exilio a que hablara con las piedras.
Hoy he vuelto y me encuentro con un panorama desolador: vuestras calles están plagadas de templos llamados "ministerios" y "corporaciones", habitados por hombres que no han vencido ni a su propia calvicie, pero exigen que se les rinda pleitesía de emperador. Llevo tres días caminando con mi linterna encendida a plena luz del día por el centro de la ciudad. Los guardias de seguridad me miran mal. Los asesores de imagen me ofrecen un cambio de look. Pero sigo buscando lo mismo que buscaba en el ágora de Atenas: un hombre. Solo encuentro estatuas de barro que hablan por micrófono.
Como veo que habéis olvidado la diferencia entre un líder y un farsante con delirios de Olimpo, he decidido escribir este catálogo de vuestras deidades modernas. No me deis las gracias; preferiría que os quitarais de ahí, que me tapáis el wifi del barril».
El Estilo Teológico-Cínico
Bajo la autoría de Diógenes, las secciones cambian de nombre para adaptarse a su jerga:
• En lugar de "Anatomía del Ególatra", el capítulo se llamará: «Ladridos a la estatua: Por qué vuestros líderes huelen peor que mis perros».
• Los análisis de los personajes incluirán anécdotas donde Diógenes interactúa directamente con ellos (por ejemplo, interrumpiendo la conferencia de prensa de un político para pedirle que le preste el micrófono para rascarse la espalda).

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