Chantaje periodístico

Esto es lo que hacen muchos periodistas que se dedican al chantaje. Manipulan la percepción pública: Usan los medios, redes sociales o campañas coordinadas para distorsionar la imagen del político, a menudo con fines políticos, económicos o personales (estos conceptos son conocidos comúnmente como chantajes) Eso sí, hay muchos casos de corrupción y chantaje en los medios de comunicación y en la política de BCS. Recuerdo en 1999 a un primo mío que vivió una cruel experiencia en la humanidad de su hija a quién le dejaron morir al no nacido en el vientre por una mala praxis médica. De él se valieron varios periodistas para chantajear a Leonel Cota Montañalo, lo doblaron, doblaron al Güero de la Misión y a Rodimiro Amaya quienes tuvieron que pagarles a esos 'reporteros' buen chayote mensualmente. Esa forma de chantajear es muy común en los medios de comunicación. En Los Cabos también me di cuenta, cómo uno de los que se había beneficiado en 1999 también se benefició con otro gran chayote que pomposamente le llaman convenio de publicidad; y la misma persona encargada de prensa dijo que le había dado $1,200,000 00, no que le había pagado, que le había dado; así lo publicó en su página de Facebook. Otro que fue beneficiario de la administración de Guillermo Mercado Romero también dobló al Güero de la Misión lo mismo que un cabrón que era reportero deportivo del Sudcaliforniano a quien el Güero de la Misión después lo hizo jefe de inteligencia de su gobierno no sin antes pegarle unos chingazos uno de sus guardaespaldas en el congreso del estado. Antonio Alcántar era bueno para chantajear, lo mismo que José Agustín Reyes Agustín y Max Rodríguez, pero a los tres los tumbaron. Causas diferentes fueron la golpiza y la ejecución de el periodista de radio Kachana y de Víctor Bancalari. Pero eso sí a los tres primeros Antonio Alcántar, Reyes Agustín y a Max Rodríguez los mandó tumbar El ejecutivo en turno. En los últimos meses funcionarios, regidores, diputados, senadores, gobernadores, de morena, han estado aplicando la ley a su manera. Legalmente estas serían las causales por la cual deberían de presentar denuncia penal o civil los que ahora están aplicando la ley a su manera. Ahora que elevaron a rango constitucional la censura, el poder político aplica la ley de Herodes: La reputación o el honor de alguien se puede manchar a través de acciones o palabras que socaven su imagen, credibilidad o estima social. Esto puede ocurrir de varias formas, dependiendo del contexto cultural, social o legal. A continuación, dice Grok, te detallo algunas maneras comunes en las que esto sucede: 2.- Difamación: Hablar o difundir información falsa o perjudicial sobre alguien, ya sea verbalmente (calumnia) o por escrito (libelo). Por ejemplo, acusar a alguien de un delito o comportamiento inmoral sin pruebas puede dañar su reputación. 2.- Rumores o chismes: Propagar especulaciones o historias no verificadas que cuestionen el carácter, la integridad o las acciones de una persona. 3.- Críticas públicas: Hacer comentarios despectivos o ataques personales en foros públicos, redes sociales o medios de comunicación, especialmente si se exageran o distorsionan hechos. 4.- Asociación con escándalos: Relacionar a una persona con eventos o personas controversiales, aunque no haya pruebas directas de su involucramiento. 5.- Traición de confianza: Revelar secretos, información privada o confidencial que pueda avergonzar o comprometer a alguien. 6.- Acusaciones legales o públicas: Presentar denuncias formales o informales, incluso si no se prueban, puede generar dudas sobre la integridad de una persona. 7.- Comportamiento propio: En algunos casos, la reputación se ve afectada por las propias acciones de la persona, como actos de deshonestidad, corrupción o conductas inapropiadas que se hacen públicas. 8.- Manipulación de la percepción: Usar medios, redes sociales o campañas coordinadas para distorsionar la imagen de alguien, a menudo con fines políticos, económicos o personales. En muchos contextos, manchar la reputación puede tener consecuencias legales, como en casos de difamación, dependiendo de las leyes del país. Culturalmente, el honor y la reputación varían en importancia; en algunas sociedades, el daño a la reputación puede ser devastador socialmente, mientras que en otras puede ser más pasajero. Una cosa es criticar y otra demostrar actos de corrupción y/o alianzas con los grupos violentos o cárteles de las drogas.

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