Se matan solos
El ocaso de Morena: una cacería internacional y traiciones internas
En un torbellino de acusaciones, investigaciones internacionales y pugnas internas, el partido Morena, bastión del poder político en México, enfrenta una crisis que amenaza con fracturar su estructura desde los cimientos. Según fuentes extraoficiales, en los próximos meses al menos diez figuras prominentes del partido podrían estar procesadas y encarceladas en Estados Unidos, en lo que parece ser una ofensiva coordinada por agencias como el FBI, la CIA y la DEA. Este escenario, que combina intrigas de poder, traiciones y señalamientos de narcoterrorismo, plantea preguntas inquietantes sobre el futuro de la autoproclamada "Cuarta Transformación".
La cacería de los poderosos
En el centro de esta tormenta están nombres que han resonado en los círculos políticos mexicanos: Andrés Manuel López Beltrán, conocido como "Andy", Ricardo Monreal y Mario Delgado. Los reflectores internacionales los han capturado en momentos inoportunos: a Andy, saliendo de una boutique de Prada en Tokio; a Monreal, disfrutando de un hotel de lujo en Madrid; y a Delgado, en Lisboa, Portugal. Estas imágenes, lejos de ser casuales, parecen ser parte de una estrategia de las autoridades estadounidenses para cercar a las élites de Morena. Pero, ¿qué hay detrás de esta persecución?
El gobierno de Estados Unidos ha intensificado su escrutinio sobre México, particularmente sobre Morena, al que señala como un riesgo para su seguridad nacional. Según trascendidos, las agencias estadounidenses han descalificado políticamente a varios grupos dentro del partido. Primero fue el grupo Vector, criticado por su lema "no somos iguales". Luego, el grupo Tabasco, liderado por Adán Augusto López, quedó en la mira. Finalmente, en un golpe más personal, el círculo cercano a la escritora Beatriz Gutiérrez Müller, incluyendo a Andy y al "Júnior", ha sido señalado, al punto de que se les ha prohibido la entrada a Estados Unidos. Otros nombres, como Marina del Pilar, Gerardo Fernández Noroña y Américo Villarreal, también figuran en esta lista negra.
Un testigo protegido y la sombra del narco
Uno de los giros más sorprendentes es la presunta colaboración de Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, como testigo protegido tras la entrega de Ismael "El Mayo" Zambada, líder del Cártel de Sinaloa. Este movimiento, de confirmarse, pondría a Rocha en una posición delicada dentro de Morena, pero también evidenciaría las fracturas internas del partido. Mientras tanto, al menos diez figuras de Morena enfrentan restricciones para ingresar a territorio estadounidense, lo que refuerza la percepción de que el partido está bajo un escrutinio sin precedentes.
En el trasfondo de esta ofensiva internacional, Estados Unidos parece estar motivado por las relaciones de México con gobiernos y organizaciones que considera peligrosas: Hamás, Hezbolá, Cuba y Venezuela. Según fuentes cercanas a Washington, Morena ha sido etiquetada como una organización con tintes de "narcoterrorismo", una acusación grave que se sustenta en señalamientos como el supuesto involucramiento de Adán Augusto López en el asesinato de dos colaboradores de Clara Brugada, Ximena Guzmán y José Muñoz, en un intento por consolidar poder interno.
Reacciones y estrategias de supervivenvia
Ante este panorama, Claudia Sheinbaum, figura central de Morena, parece estar buscando una salida. Rumores apuntan a que, a través de Eric Flores y el Partido Encuentro Solidario (PES), intentará registrar un nuevo partido político bajo el nombre "Construyendo Solidaridad y Paz". Este movimiento podría ser un intento de desvincularse de las acusaciones que pesan sobre Morena y reposicionarse en el escenario político mexicano. Por su parte, la oposición no se queda atrás. Guadalupe Acosta Naranjo, una figura conocida en los círculos políticos, estaría trabajando en el registro de un nuevo partido, "Somos México", que buscaría capitalizar el desgaste de Morena y presentarse como una alternativa viable para las elecciones futuras.
Un tablero político en llamas
Mientras los cárteles, según observadores, podrían optar por replegarse y dejar que Morena se desangre en sus propias batallas internas, el pueblo mexicano observa con escepticismo. La élite política, a menudo caricaturizada como "neociudadanos de caviar", parece estar cada vez más desconectada de la inteligencia colectiva de una nación que exige respuestas. ¿Es esta ofensiva de Estados Unidos una maniobra para desestabilizar a México? ¿O es una reacción legítima ante un partido que, según Washington, representa una amenaza a su seguridad?
Lo que es innegable es que Morena enfrenta un momento definitorio. Las acusaciones de narcoterrorismo, las traiciones internas y la presión internacional han colocado al partido en una encrucijada. Mientras las piezas se mueven en este complejo tablero político, una pregunta resuena: ¿podrá Morena sobrevivir a esta tormenta, o será el principio del fin para la Cuarta Transformación?

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