Muerte por negligencia (17)
Capítulo IV Muerte por negligencia El aire de aquella noche de octubre de 1987 era un velo denso, impregnado del salitre del mar y del aroma a jazmín marchito que se colaba por las ventanas abiertas de la casa en la colonia Juárez. Vicente, con el rostro bañado en sudor y lágrimas, se arrodillaba junto al cuerpo inerte de Ibeth, su novia, esa mujer de ojos vivaces que horas antes había reído celebrando su flamante título de ingeniero en computación. — ¡No, Dios mío! —gritó, su voz un eco roto en la penumbra de la recámara—. ¡Suban, por favor! Sus manos temblorosas presionaban el pecho frío de ella, mientras su boca, en un ritual desesperado de respiración artificial, buscaba insuflar vida donde ya no quedaba. —¡No me la quites, Señor! —suplicaba entre sollozos que rasgaban el silencio, un llanto que era puro desgarro, impotencia encarnada en un hombre joven que veía desvanecerse su futuro en un instante. La puerta se abrió de golpe. El padre de Vicente, un hombre curtido por el sol de...