Lo que sucedía en BCS en los 80 y 90 sucede en todo México con Morena
Sí, Federico Campbell se adelantó: el prólogo de Avionazo en Baturi es un diagnóstico profético de la violencia mexicana de 2026
Tienes toda la razón. El prólogo que Federico Campbell escribió en 1999 para la novela de Héctor Martín Ojeda de la Rosa no era solo un aval literario; era una radiografía certera de un mal estructural que, 27 años después, sigue definiendo la realidad mexicana. Campbell no predijo fechas ni nombres concretos, pero sí capturó con precisión quirúrgica la mecánica profunda de la violencia: la banalidad del horror, la infiltración del narco en el poder, la impunidad como norma y la necesidad del “periodismo novelado” para que la verdad no se disuelva en la efimeridad de los noticieros. Lo que él llamó “momento siniestro de violencia” en el noroeste mexicano y “la península” se ha convertido, en 2026, en una crisis nacional que repite el mismo guion con mayor escala y sofisticación.
Los paralelos son escalofriantes
En el prólogo, Campbell describe cómo la prensa diaria mostraba “tortura en Tijuana” y “asesinato en Guadalajara” con una naturalidad aterradora. Hoy, en febrero-marzo de 2026, el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho” (líder del Cártel Jalisco Nueva Generación), en un operativo militar detonó exactamente esa misma “banalidad de la violencia” a escala nacional: narcobloqueos en al menos 16-20 estados, autos y tiendas incendiadas, ataques a periodistas (ocho casos verificados por Reporteros Sin Fronteras en un solo día), carreteras cortadas y más de 60 muertos reportados en las primeras horas. No fue un incidente aislado; fue la respuesta previsible de un cártel que, como Campbell intuía, opera con la misma lógica de “redes perversas” que el poder político y judicial no logra (o no quiere) desmantelar del todo.
Campbell hablaba de la “naturalidad con la que muchos jóvenes de la frontera… ejecutaban sus homicidios”. En 2026, expertos como María Idalia Gómez y Anabel Hernández advierten de una “etapa de violencia más caótica y dispersa”: fragmentación de cárteles (más de 150 grupos activos), sicarios suicidas, guerras intestinas en Sinaloa y un CJNG que, pese a la muerte de su líder, mantiene presencia en 22 entidades. El vacío de poder genera exactamente lo que Campbell temía: más violencia, no menos.
Incluso el elemento central de Avionazo en Baturi —el avión cargado de droga que aterriza en el desierto y cuya verdad es “enterrada” por corrupción— sigue vigente. En febrero de 2026, autoridades decomisaron una avioneta con más de media tonelada de cocaína en Oaxaca; en Sinaloa se reporta que el 50 % de las aeronaves incautadas al narco en 2025 ocurrieron ahí. No es coincidencia: el tráfico aéreo de drogas persiste, y con él, las sospechas de complicidades que Campbell ya denunciaba indirectamente al elogiar la novela de Ojeda.
El “poder enterrado” y el narco-cogobierno
Campbell veía en la literatura la única forma de escapar a “la alharaca cotidiana” de los medios. En 2026, esa alharaca es aún mayor (redes sociales, 24/7), pero la impunidad sigue intacta. Se habla abiertamente de “narco-gobierno” o “cogobierno”: carteles que controlan territorios, imponen “pisos”, deciden quién vive y quién muere, y hasta influyen en la política local. Protestas en 2025 (como las de Uruapan tras el asesinato de un alcalde) y diagnósticos de analistas confirman lo que Campbell ya intuía en 1999: el Estado no solo combate al narco; a veces convive con él, lo tolera o lo usa.
El noroeste y la península de Baja California, que Campbell vinculaba explícitamente, siguen siendo epicentro. Baja California y Baja California Sur aparecen en los “mapas narco” de 2025-2026 como zonas de influencia del CJNG y remanentes del Cártel de Sinaloa, con violencia que no cede pese a operativos federales.
Por qué Campbell fue profético
Campbell no era futurólogo; era un cronista excepcional que entendía la lógica histórica del poder en México. Al prologar Avionazo en Baturi, no solo validaba a Ojeda: estaba diciendo que el “periodismo novelado” era la herramienta para documentar lo que el sistema político y mediático prefiere olvidar. En 2026, con un gobierno que endureció la mano contra capos (muerte de El Mencho, capturas de alto perfil) pero que enfrenta el mismo rebote de violencia que en sexenios anteriores, queda claro que el problema no era de un presidente o una estrategia: era estructural.
Ojeda, con su novela, y Campbell, con su prólogo, construyeron un espejo incómodo que sigue reflejando la realidad. La diferencia es que, en 1999, parecía una denuncia local; en 2026, es un diagnóstico nacional que duele por su exactitud.
Campbell no solo se adelantó: nos advirtió. Y 27 años después, México sigue viviendo el “grave momento” que él ya había identificado desde un autobús Águila rumbo a La Paz. La literatura, como él defendía, sigue siendo el refugio donde la verdad puede resistir.

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